El supuesto «Año Mozart» (270 desde su nacimiento) se ha visto asfixiado por titulares sobre estadios llenos y debates nacionales acerca de si el reguetón es poesía popular o el fin definitivo de Occidente. Y, sin embargo, ahí está Mozart, esperando. Uno de los acontecimientos más interesantes (y uno de los pocos, en general, organizados en nuestro país) tendrá lugar en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona con una nueva producción de Las bodas de Fígaro. Una elección que no es casual. Porque si hay una obra que resume la inteligencia, la ironía y la modernidad del compositor de