El envejecimiento no es solo un proceso físico, sino también psicológico, así lo atestiguan los expertos en esto de la ciencia de la longevidad, que sostienen que el verdadero antídoto no está en un laboratorio, sino en la constancia diaria. Y es que la clave está en empezar a cuidarse, cuanto antes, mejor. La literatura científica ha dejado de centrarse solo en prolongar los límites de la vida intentando revertir la edad biológica para enfocarse en alargar la salud. Así, cada vez son más las investigaciones que demuestran que los hábitos adquiridos desde edades tempranas tienen un impacto decisivo en