En el primer mundial de 1930 celebrado en Uruguay solo hubo cuatro jugadores que competían en una Liga diferente a la de su país: el peruano Julio Lores (Necaxa mexicano) y tres yugoslavos que lo hacían en Francia: Bek, Sekulic y Stefanovic. En el siguiente, celebrado en 1934 en Italia en el estreno de la selección española, solo formaban parte de la estadística el brasileño Patesko (Nacional de Uruguay) y el checoslovaco Silny, que defendía la camiseta del Nimes francés. Hasta bien superada la mitad del siglo XX era una constante que la mayoría de las plantillas las integrasen jugadores