El próximo miércoles 1 de julio se consumará el pulso entre los tradicionalistas lefebvrianos y León XIV. Si en estas horas no dan marcha atrás, ordenarán cuatro obispos a pesar de que se lo ha prohibido el Papa , lo que les dejará fuera de la Iglesia católica y constituirá un cisma que afecta indirectamente a unas 600.000 personas. Si este nuevo cisma lefebvriano fuera una película, sería un 'remake' de un taquillazo de hace cuatro décadas. Ya en 1988 su fundador, el obispo rebelde francés Marcel Lefebvre , ordenó obispos sin permiso de Juan Pablo II. Eso provocó la