A primera vista, un arrozal puede parecer un paisaje silencioso y uniforme. Sin embargo, en el delta del Ebro, uno de los humedales más importantes del Mediterráneo, esos campos encharcados esconden una intensa actividad. Garzas que buscan alimento entre el agua, flamencos descansando durante sus migraciones, calamones ocultos entre los carrizos o limícolas recorriendo el barro forman parte de un ecosistema donde agricultura y naturaleza conviven. Ese equilibrio, que hoy parece posible, comenzó a construirse hace ahora 25 años gracias a un proyecto pionero impulsado por SEO/BirdLife: Riet Vell. Lo que nació como un experimento para comprobar si el cultivo